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La colección del Cristóbal Balenciaga Museoa consta aproximadamente de unas 1200 piezas y constituye no solo la mayor colección de creaciones de Balenciaga en el mundo, sino la de mayor relevancia tanto por su amplia extensión cronológica como por la calidad de las piezas que la componen. Su importancia la sitúa en un lugar privilegiado entre las colecciones de moda a nivel internacional.

Balenciaga

El vestido preferido de Hubert de Givenchy, en seda amarilla con bordados. Foto: Mirta Rojo

BALENCIAGA, París, 1957. Vestido de noche en shantung flocado en azul y negro. Este vestido con falda asimétrica destaca por la elegante combinación de azul y negro, colores fríos que atestiguan el especial sentido del color de Balenciaga. Perteneció a Mrs. Rachel L. Mellon.

 

Vestido de noche en satén de colores negro y marfil, 1939. Perteneció a doña Rita María Fernández-Rivera y Gómez.

Largo, con corte en la cintura. El cuerpo entallado se remata con escote a la caja y cuello vuelto de perfiles redondeados. Cierra en el delantero con botones forrados en el mismo tejido. La manga es corta.

La falda, con corte a capa de amplio vuelo, se monta con nesgas que alternan en color. Cierra en el costado izquierdo con cremallera metálica.

En un alarde de su dominio técnico, Balenciaga construye este modelo con piezas geométricas, que al ensamblarse se ajustan perfectamente al torso femenino sin necesidad de recurrir a la tradicional pinza. La riqueza del tejido y el contraste cromático añaden formalidad a este modelo de formas sencillas. Este vestido presenta grandes similitudes con algunos modelos de su admirada Vionnet.

Bibliografía: Catálogo de la exposición Balenciaga Paris, París, Musée des Arts Décoratifs, 2006.

Vestido en raso de rayón azul y transparencia en encaje mecánico de seda negra con decoración aplicada en terciopelo liso y bordado de chenilla. 1947 Ca. Perteneció a doña Blanca Fernández de Rivera, marquesa de Garcillán.

Largo hasta media pierna y con corte en la cintura. El cuerpo entallado cierra en el delantero con botones forrados del mismo tejido, con cuello y solapa. Manga japonesa. La falda se confecciona con tres nesgas en el delantero y en la espalda. Cierra en el costado izquierdo con cremallera metálica dorada. Va decorado con un rico bordado que dibuja motivos florales y vegetales, con mayor concentración en las solapas, los hombros y la base de la falda.

Realizado en España para la colección de invierno de 1947, modelo número 7. Responde en hechura a la estética de los años cuarenta: falda larga, cintura estrecha y hombros destacados y armados. Las colecciones de Balenciaga de esta década destacaron por sus numerosos modelos de reminiscencias goyescas.

Déshabillé en gros de Nápoles de color fucsia, 1955. Perteneció a Mrs. Mona Bismarck.

Largo, con leve cola en la espalda. Se cierra en el delantero con botones y remata con cuello vuelto. Manga tres cuartos recogida en la bocamanga con un puño. La espalda va fruncida en el centro, desde donde arrancan unos pliegues que recorren toda la espalda, creando gran volumen, al modo de las prendas dieciochescas de las que hereda su nombre.

Realizado en los talleres de París, fue presentado en la colección de invierno de 1955. Estas prendas para recibir en casa, alejadas de todo protocolo, permiten a Balenciaga una libertad creativa que no siempre puede aplicar a otros modelos. La pasión del modisto por la indumentaria histórica queda manifiesta en este modelo, inspirado en la robe à la française del siglo XVIII, cuyo origen se encuentra en la bata de estar en casa de la época. La misma libertad que presenta en sus formas la tiene a la hora de elegir los tejidos con los que se confeccionan. El maestro derrocha imaginación y fantasía, eligiendo los más atrevidos, en los colores más intensos.

Bibliografía: Catálogo de la exposición Mona Bismarck, Balenciaga, Cecil Beaton, París, Fundación Mona Bismarck, 1994.

Abrigo reversible en sarga de lana de color beis y negra, y reverso en tafetán de algodón impermeabilizado, 1957. Perteneció a Mrs. Rachel L. Mellon.

Largo por debajo de las rodillas. Con canesú en delantero y espalda. Manga larga y escote redondo. Doble botonadura en las dos caras. Este abrigo fue confeccionado en París con tejidos de la casa Léonard. Su estilo holgado recuerda, en parte, a los guardapolvos que a principios del siglo XX se utilizaban para viajar en automóvil. El carácter reversible y la funcionalidad de la prenda quedan expresados en sus materiales, en el canesú y en las tirillas con hebillas de los puños, elementos típicos de las prendas impermeables, comúnmente llamadas gabardinas.

Bibliografía: Catálogo de la exposición Hommage à Balenciaga, Lyon, Musée Historique des Tissus, 1985, 78. Pieza n.º 78.

Vestido de cóctel en satén azul estampado con decoración de candelieri de color dorado, 1957 Ca. Perteneció a Mrs. Rachel L. Mellon.

Con corte en la cintura, el cuerpo lleva relleno en el pecho. Tiene escote barco en el delantero y tirantes que se encuentran en el centro de la espalda escotada. Cierra en el centro de la espalda con botones y automáticos. Va forrado en tafetán de seda.

La falda, sobre cancán en tarlatana, tiene amplio vuelo hinchado en la base. Va forrada con una organza de seda.

Realizado en los talleres de París, este bello vestido de cóctel muestra la falda-globo creada por Balenciaga en 1950. El tejido, estampado por Brossin de Méré, inspirado en la decoración de motivos renacentistas, corrobora el interés del maestro por los tejidos con cuerpo, perfectos para materializar su idea.

Bibliografía: Catálogo de la exposición Hommage à Balenciaga, Lyon, Musée Historique des Tissus, 1985, 78. Catálogo de la exposición Cristóbal Balenciaga, Valladolid, Museo Nacional de Escultura, 2000, 55.

Abrigo de chenilla en seda y rayón sobre una base de gasa de retorno, 1963. Perteneció a Mrs. Rachel L. Mellon.

Abrigo recto con escote a la caja, cuello de tirilla y manga pegada armada en los hombros. Lleva cuatro bolsillos en los paños delanteros: dos a la altura del pecho y dos en su sitio natural. Va forrado en shantung de seda de color negro.

Realizado en los talleres de París en chenilla verde de Marescot, este abrigo evidencia la maestría de Balenciaga a la hora de elegir los más novedosos tejidos para crear sus modelos de corte clásico y preciso. El color, la moderna disposición de los bolsillos y la silueta tubular de marcado acento geométrico se hallan en perfecta armonía con la estética de la década de los sesenta, que algo más tarde desarrollará su discípulo André Courrèges.

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